En busca del tiempo perdido

Confieso mis reticencias ante la resurrección del arqueólogo más famoso de la Historia del Cine. Su vuelta me recordaba a estos grupos ochenteros que metiendo barriga y tapándose las calvas sacan un nuevo disco y dan una nueva gira, intentando embelesar a un público igual de adiposo que ellos. O más, puesto que los espectadores no tienen dinero para liftings. Estas operaciones son tristes, puesto que lo que se intenta en realidad no es recuperar una música, sino el espíritu de los 20 años de edad perdidos en ese mar de decepciones llamado vida.

 

            Debo seguir confesando, amparado en la nostalgia que despierta el regreso del látigo del Doctor Jones. Yo no vi En busca del arca perdida en su estreno de 1981, sino en su reestreno de 1983, antes que el vídeo/DVD y la voracidad televisiva acabara con esa maravillosa práctica de las reposiciones en salas. Para aquel adolescente ya cuasijoven que se estaba empezando a aficionar al cine más allá de lo razonable fue un shock. Nunca se lo había pasado tan bien en una sala y nunca, hasta la fecha, volvería a sentir esa emoción tan pura ante una película. De hecho, en las dos semanas que duró en cartel la reposición la vio tres veces más. Con estos antecedentes de hace un cuarto de siglo, creo comprensible mis reticencias. Volver a ver a un avejentado Indiana Jones sería la constatación no de que seguimos siendo jóvenes, sino de que ya somos viejos.

 

            Y dejo ya de confesar, pues supongo que si ustedes están leyendo esto no es para ver como el abajo firmante usa sus privilegios de blogmaster, sino para ver si veinte años de espera han merecido la pena. Y la respuesta es que no. Esta cuarta entrega llega tarde. Tal vez cuando se empezó a hablar de ella en 1994 hubiese tenido sentido, pero no ahora. Spielberg dijo claramente en Cannes el otro día que él ya está haciendo otro tipo de cine. También ha envejecido como cineasta, pero para bien. En busca del arca perdida es un film que se hace con 34 años, no con 62. Cuando el maestro de Cincinatti viene de una obra maestra tan oscura como Munich se comprende que no tenga ganas de meterse en una montaña rusa otra vez.

 

            Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal es un film cansado. No por Harrison Ford, que sigue siendo bajo sus canas gallardo y calavera (sin pretenderlo me ha salido un chiste fácil), sino por que no tiene ya el jocoso espíritu que hicieron de los otros filmes un espectáculo inolvidable. Se nota el triunfo del oficio de Spielberg, que es mucho, sobre su inspiración. No hay tantas escenas de acción y las que hay están rodadas con un espíritu mecánico, sin la capacidad de hacer exclamar en los clímax a toda una platea como en las otras entregas de la saga. Pero no se diferencia en nada de los modernos filmes de acción disparatada a los que irónicamente el Doctor Jones abrió camino en los 80. Y no deja de ser sorprendente que esta cuarta entrega, que se aleja voluntariamente del mundo de los seriales que era marca de fábrica, tenga algunas escenas bastante poco cuidadas. Incluso un golpe que por primera vez, a pesar de la voluntaria suspensión de la incredulidad que hacemos ante las andanzas de Indy, nos hace soltar un “¡Venga ya!”. Hasta el humor se abre paso con dificultad.

 

            Y el caso es que la película fracasa como una de Indiana Jones, pero el espectador atento encontrará algunas claves interesantes. Como la de que  Spielberg, por ejemplo, se encuentra más cómodo a estas alturas con las escenas de diálogo que en las de acción. Es sintomático que la mejor secuencia del film sea la primera, que enlaza con En busca del arca perdida de forma ingeniosísima. Un choque de Indy con la villana de la ficción, una estupenda Cate Blanchett, más psicológico que de tiros. A partir de ahí, un catálogo de escenas que parece sacado del fondo del armario de los recursos de la saga. Todo lo que se espera de ella pero capidisminuido. Incluso hay un duelo a estoque que parece sacado de otra exitosa serie, Piratas del Caribe. Dejaremos el tono patriotero del film y su deriva argumental hacía el mundo de Iker Jiménez como en la nefasta 10.000 para otra ocasión.

 

            Y si hay una prueba es que esto ya no es lo que era la da la aparición del personaje de Marion Ravenwood, la chica de En busca del arca perdida. En sus escenas de auténtica comedia con Harrison Ford se recupera el espíritu perdido, pero esto hace que el contexto de Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal sea más triste. El film es pues la constatación de que Steven Spielberg ha cerrado definitivamente en su carrera el período de barraca de feria. Es un cineasta tan irregular como fascinante, pero uno intuye que en el futuro habrá más Munich que arqueólogos en su obra. Y un último apunte que puede ser significativo del descuido con el que se ha afrontado esta entrega. La acción transcurre en 1957 pero se habla de Stalin como si estuviera vivo, cuando llevaba cuatro años en una de esas tumbas a la que tanto gusta visitar el Doctor Jones.

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8 Responses to En busca del tiempo perdido

  1. Ender dice:

    Está entretenida, hombre, lo que pasa es que tú ahora la vez con otros ojos, y con más años!!

  2. Microalgo dice:

    Y bueno. Tiene algunos de sos fallos de script que tan hábilmente caza la Señora de Fenrir, el Lobo (frascos de mostaza y ketchp caídos y levantados alternativamente, por ejemplo)… pero eso es lo de menos. No nos sorprende ya, y tal vez eso sea lo peor. Parece un capítulo de teleserie, con algo más de predupuesto.

    La Blanchett, para mi gusto, de lo mejor de la película (no se explica mucho el final de la cinta… los malos malosos deben jorobarse al final con todo lujo de detalles y explicaciones, y no por las buenas).

    Y en fin, Maese Alcancero: la nostalgia ya no es lo que era, es cierto.

    Tengo una amiga que no ha visto la Guerra de las Galaxias. Y me da miedo verla con ella, no vaya a ser que me diga, después, que lo que más le ha gustado es “el robotito”. Y yo le tenga que decir, muy serio, que “el robotito tiene un nombre”…

    ;·P

  3. alcancero dice:

    Ese es el problema, amigo Ender. Decir de Indiana Jones que sólo es entretenida como un vulgar film de acción normal es poco, cuando estamos acostumbrados a lo glorioso. Aparte de que uno sea cada vez más viejo.

  4. enderwiggin dice:

    es un peliculón hombre, olvidemos las lecturas y los análisis, dejémonos divertir…

  5. Aprendiz de arpía dice:

    Antes de empezar, he de decir q no voy a ser nada objetiva, para mi Mr. Ford me parece lo mejor, uno de los mejores actores que hay y sobre todo de los más honestos, sabe que es lo que hace bien y lo hace como un trabajo por el que le pagan demasiado, como suele reconocer, y nunca ha pretendido otra cosa.
    Yo tb vi ‘El Arca Perdida’ en la repo del 83, en el cine municipal y lo flipé, para mí es sin duda la mejor de las 4, y eso q la 3ª es muy buena y ayer ví la última y me encantó. Y sí, es cierto q tiene un toque añejo, nostálgico, pero yo creo q un grupo de amigos se ha reunido para pasar un buen rato y recordar viejos tiempos y de paso han dado a los fans de IJ lo q querían un final, un poco más, no lo han hecho por pelas, no lo necesitan, ni para remontar sus carreras ¿q ha llegado un poco tarde? pues sí, pero no deja de ser bastante mejor q cualquiera de las superproducciones de acción y fantasía veraniegas a las q nos tienen acostumbrados.
    No esperes una peli profunda y con mensaje, vete con tus palomitas y con ganas de pasar un buen rato.
    Para mí la escena de las arenas movedizas es sencillamente genial, y no quiero enrrollarme más, pero llevaba 19 años esperando este momento y no me he sentido en absoluto defraudada. Quiero más!!!!!!!!!!!!!

  6. alcancero dice:

    Que curioso que usted tsmbién viese la reposición al mismo tiempo que yo. Igual coincidimos en la sala y todo, un cuartito de siglo (glups) antes de que habláramos de todo esto en un blog.
    A mi me cae muy bien también Harrison Ford e insisto que está mas golfo que nunca en esta película. Tiene mérito seguir siendo una estrella intocada después de la década que lleva encadenando malas películas.
    Disiento con usted en lo de que es superior a las modernas películas recientes de acción. Los defensores de “El reino de la calavera” dicen que es “entretenida”, pero una película de Indiana Jones nunca puede ser sólo entretenida, tiene que ser algo más. Y aquí creo que falla ese punto de locura gloriosa que tenían las otras tres. Piénse en el final decepcionante acostumbrados a arcas con terribles secretos, puentes colgantes y búsquedas del Grial descifrando enigmas.
    y me temó que sus deseos de más Indiana van a quedar defraudados. Visto la trampa en la que cae al final, que puede ser más mortífera que las piedras rodantes, creo que el doctor Henry Jones Jr. sólo va a querer en el futuro mesa camilla y pantuflas al lado de la chimenea.

  7. hermanastra dice:

    Es mucho tiempo en la vida el que pasamos esperando, señor alcancero. Qué trampa ni trampa. Era lo menos que Indy le debía a Marion, tras curarle las heridas e invitarle a infinitos gintonics y despertarse tantas veces sola en la cama porque nuestro héroe se había ido a trapichear con los restos de alguna vetusta civilización.

  8. alcancero dice:

    Aventurero casado aventurero castrado. La quinta parte seguro que es con abuelito Indy peleando contra los malvados niños del kidergarten que le quitan el bocadillo a su nieto.

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