¡Aupa Kathryn!

marzo 8, 2010

Al final la Academia prefirió los mundos humanos y sórdidos de la guerra de Irak a los soñados de Pandora, uniéndose a las celebraciones del 8 de marzo coronando a la primera mujer directora de la historia en ganar un Oscar. Los votantes echaron el freno y la derrota de Avatar rozó la paliza al perder en categorías como montaje o las dos de sonido que parecía tener claras. Cameron demostró una gran deportividad encajando los premios a la película de su ex. El futuro aún no ha llegado a la Academia, que no se ha dejado amedrentar por el despliegue tecnocrático de Avatar. Puede que el tiempo le de la razón a Cameron y esta derrota se venda dentro de unos años como el acto de ceguera de unos relapsos a la nueva fe del 3D. Pero por ahora el mensaje está claro: gracias por volver a llenar los cines pero preferimos historias más sólidas en vez de un parque temático de dos horas y media.

            La victoria de En tierra hostil tiene un cierto aire a la de Million Dollar Baby hace unos años. Las dos son películas modestas, que tuvieron dificultades en producirse, y se colaron de rondón en la fiesta de los premios. En noviembre nadie hablaba del film de Bigelow, que en poco tiempo se ha hecho su hueco. Es también apoyar a una película que no ha sido un éxito espectacular en taquilla, con lo que los Oscars pueden volver a tener su efecto para remontar la venta de entradas. Pero es toda una declaración de intenciones el premiar un film de guerra que aún así prefiere el elemento humano al espectacular rodado con técnicas documentales. La victoria de En tierra hostil se hubiera redondeado sin duda con el reconocimiento a su protagonista, Jeremy Renner, estupendo como el tenso artificiero de élite que ha hecho del combate su razón de ser. Un retrato coherente con el resto de la escasa e interesante filmografía de Kathryn Bigelow, fascinada con la mentalidad masculina ya sea en el ejército, la policía o los atracadores a lo grande. Por cierto, se dice que Cameron animó a su ex esposa a rodar En tierra hostil ante sus dudas con el proyecto. Seguro que ahora el visionario de Avatar debe plantearse lo de quedar como buenos amigos cuando se acaba el amor.

            Pero Renner no podía ganar una categoría, la de actores, que sí cumplió el guión. Jeff Bridges, un excelente actor siempre, impuso un personaje de los que gusta a la Academia y con precedentes en los Oscars. Un cantante country al borde del abismo. Recuérdense las victorias en los 80 de Sissy Spacek con Quiero ser libre y de Robert Duvall con Tender Mercies. No por casualidad Duvall es el productor de Corazón rebelde. Christoph Waltz salvó los muebles para Tarantino y la estrafalaria madre encarnada por Mo’Nique siguió la racha. Sandra Bullock coronó su curioso doblete como la mejor y peor actriz del año al ganar con 24 horas de diferencia el razzie y el Oscar. Tampoco fue exactamente una sorpresa la victoria de El secreto de sus ojos, pues los datos indican que la favorita en Lengua no Inglesa hace años que no gana. De todos modos, fue un meritorio triunfo, pues el film de Campanella tenía dos rivales de la dureza de La cinta blanca y Un profeta. Además, El secreto de sus ojos tiene parte de producción española, con lo que España tiene un premio colateral para compensar que no ganó el corto de animación andaluz La dama y la muerte.

            El placaje a Avatar y el triunfo de En tierra hostil recupera el crédito artístico de los Oscars, pues los premios eludieron las trampas más obvias en forma de Up in the Air y Precious. Pero no el espectacular, pues de nuevo la gala fue un muermo de tres horas y media que se alivió por las sorpresas finales de Bigelow y su gente. Ni la humillación de Lauren Bacall que no tuvo derecho a escenario consiguió acortar una ceremonia que sigue anclada en presupuestos de hace años. Tal vez si Cameron no está muy disgustado podría poner su talento tecnocrático  al servicio de la gala e innovarla en ediciones futuras.

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