Gentes de ida y vuelta

 Al otro lado confirma que Fatih Akin, director alemán de origen turco, se está convirtiendo en uno de los más grandes cineastas europeos. En su último film, galardonado en varios eventos internacionales, lima bastante la visceralidad descarnada que dañaba algo su anterior obra, la impactante Contra la pared. Tal vez la presencia en el proyecto de Guillermo Arriaga, el genial guionista de Alejandro González Iñárritu, al menos hasta que se pelearon tras Babel, tenga algo que ver en esto. Sea como fuere, Akin domeña su tensión narrativa y serena su mirada para contarnos esta historia de vida y muerte de ida y vuelta.

 

            El director ha hecho eje temático central de su obra su propia esquizofrenia cultural, propia de un turco nacido en Alemania. Es sabido que su comunidad no lo pasa muy bien en el país germano. De este diálogo entre estos dos pueblos trata Al otro lado. Gente destinada a conocerse aunque no descubran del todo los lazos que los unen la protagonizan: el hijo de un inmigrante turco en Alemania que renuncia a todo y coge una librería en Estambul tras un desgraciado incidente: la hija otomana que huye de su país por cuestiones políticas y busca a su madre en la nación de Goethe: la chica más bien pija que la acoge enfrentándose a su madre, una ex progre aburguesada de las que en los 60 se iba a la India y ahora recela de la inmigración. Todos ellos se mezclaran en una magnífica historia con el sello en la sombra de Arriaga. Pesimista en teoría, pero que no deja de ser catártica. El desenlace y el prolongado plano final no deja de recordar al abrazo entre el padre y la hija que cerraba Babel.

 

            Y es que es más importante la trama personal que la social. En Al otro lado los estados, ya sea el represor turco o el democrático alemán son insensibles a las demandas de la gente. Sus burocracias son las que se imponen. Por encima de ello, la búsqueda de los personajes principales les lleva a grandes descubrimientos personales. Deberán acceder al perdón y a ver al otro no como una amenaza, sino como un amigo. De algún modo, Al otro lado se une a los films políticamente escépticos, en el sentido de que reniegan de los cambios sociales y prefieren los personales, como la única posibilidad de hacer avanzar nuestro mundo. El hijo se acercará al padre, la madre alemana burguesa comprenderá la postura de su hija y la chica turca renegará de la lucha política. Narrado con contundencia, sobriedad y un ritmo que no decae, ayudado por un magnífico guión que juega con las simetrías (con los personajes haciendo lo mismo pero en direcciones diferentes, por ejemplo), Al otro lado es desde ya una de las mejores películas del año. Con la española La soledad, la rumana 4 meses, 3 semanas y 2 días o la francesa La escafandra y la mariposa, demuestra que es una magnífica temporada para el cine europeo.

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2 Responses to Gentes de ida y vuelta

  1. Señor Alcancero, ¿cómo puede una, en su insignificancia cinéfila optar a ver esta película? A ver si nos vemos prontito para una cervecita o algo. Tenemos ganas de verle.

  2. alcancero dice:

    Esta semana está en los cines de El Palillero, allí la vi yo el viernes. Sesiones 17, 19:30 y 22. Corra, que esta es de las que dura poco en los carteles gaditanos. A ver si sale esta cerveza, aunque estoy más liado que un trompo (antes de que el niño lo suelte en el patio, se entiende). Un abrazo.

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