La seducción del fascismo

laola

A una nueva generación de cineastas alemanes les ha dado por reflexionar sobre su pasado reciente. Nacidos en los 60 y los 70, les queda tan lejos la guerra como la postguerra, pero han crecido con sus secuelas. Toda la vida han tenido que soportar la culpabilidad colectiva de su nación por el nazismo y ahora que son adultos parece que quieren revisar el tema. Oliver Hirschbiegel reflexionó en El experimento sobre las raíces del autoritarismo y luego abiertamente sobre la derrota alemana en su controvertida El hundimiento. Uli Edel, más veterano que esta promoción, estrenará pronto en España El complejo Baader-Meinhof, sobre el célebre grupo terrorista, hijos del forzado desarrollismo de los 60 que se pasaron como sus mayores de los años 30 a la lucha armada. A estos se une ahora Dennis Gansel con La ola.

 

            Gansel ha hecho el camino inverso de Hirschbiegel, pues ha pasado de hablar en 2004 del nazismo en si mismo con Napola, ambientada en una de las escuelas de élite del partido nazi donde sus cachorros aprendían a ser líderes, a presentar el fascismo en abstracto. Hay otro punto en común con el director de El experimento, pues tanto este film como La ola se basan en dos experiencias sociológicas que curiosamente tuvieron lugar en Estados Unidos. Hirschbiegel se inspiró en un grupo de estudiosos que reconstruyó una cárcel a ver como se comportaba la gente, y tuvieron que suspender el asunto cuando los que hacían los carceleros se propasaron. De igual modo, La ola sigue los pasos de un bienintencionado profesor de instituto californiano que en 1967, en plena oleada hippie, montó una sociedad fascista en su clase con objeto de que sus alumnos supiesen de verdad lo que era aquello. Como en el caso de la supuesta prisión, el docente tuvo que cortar el asunto cuando los alfa empezaron a abusar de los beta. Ni la LOGSE en sus mayores delirios llegó tan lejos.

 

            Este último experimento, que echa por tierra las teorías liberales (las antiguas, no las neocon) y religiosas sobre la bondad innata del ser humano, es usado por Gansel para su película, sólo que trasponiéndolo de Estados Unidos a la actual Alemania, donde el miedo a un rebrote nazi esta oficializado en diversas medidas legales. Un profesor poco valorado entre sus compañeros por su afición al rock duro y sus vestimentas macarras se encarga de rebote de dar un breve seminario sobre autoritarismo. Él quería dar en realidad el de anarquismo, pero un ortodoxo compañero de claustro se lo ha birlado. Cuando uno de sus alumnos le asegura el primer día que el fascismo nunca se repetirá en Alemania, al profe se le ocurre crear en esa semana un nuevo movimiento para dar una clase práctica. En pocos días la cosa se va de madre, pues los chicos se lo toman tan en serio que parece verdaderamente que es posible que un nuevo Führer se apodere de las almas germánicas.

 

            La película es curiosa. Gansel tiene la habilidad de hacer una arquetípica película de adolescentes bajo sus pretensiones sociológicas, lo que puede explicar que en Alemania La Ola haya sido un éxito sin precedentes. Su formulación cinematográfica es más bien ramplona. Pero no deja de ser un magnífico y estremecedor análisis de cómo opera el fascismo y cómo engancha a la gente, aprovechando las fisuras de una sociedad tan imperfecta como la nuestra: necesidad de formar parte de un grupo, frustración social, el liderazgo fuerte que da a cada uno un lugar, la necesidad de unas creencias, etc. Hay una tensión entre un guión lleno de sutilidades y una dirección que no los explota. Algo bastante absurdo, pues ambos corren a cargo de Dennis Gansel, que no ha sabido dialogar consigo mismo. Esto es más patente en el caso de Rainer, el profesor que lo lía todo. Uno intuye que en el fondo él es otro frustrado en un sistema que no termina de aceptarlo y que le va la marcha de nuevo Führer más que lo que le gustaría, pero el tema queda muy diluido, frustrando las explicaciones personales del fascismo y prefiriendo las sociales. No obstante, La ola se deja ver con algo más que rutina y resulta un film interesante. Seguro que su edición en DVD se convierte en un clásico en las futuras clases de Educación para la Ciudadanía, si la particular ola católica la deja vivir.

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One Response to La seducción del fascismo

  1. enderwiggin dice:

    pero… ¿la han puesto en el cine? Estuve dos semanas pendiente y no hubo manera de localizarla. Muy penoso. Feliz año don alcancero

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