La semilla del diablo

Se puede ver Camino como una versión cristiana de los satanistas de La semilla del diablo. Uno de los grandes aciertos de la obra maestra de Polanski era presentar a los adoradores del diablo como gente normal que son vecinos tuyos y pueden resultar encantadores. Algo así como los hinchas futbolísticos, que hacen sus vidas corrientes hasta estallar los domingos en el campo con su equipo. Claro que son normales mientras en las conversaciones no les saquemos el tema, que si no…  Pues la controvertida obra de Fesser, que da un asombroso volantazo a su carrera, nos muestra que los integristas católicos, muchos de ellos aglutinados bajo el estandarte del Opus Dei, pueden estar sentados al lado nuestro en el tren de cercanías o en la cafetería. No compartimos su mundo –al menos este Alcancero no- pero tampoco se hallan enclaustrados tras los muros de los conventos. Sus muros son mentales, aunque estos pueden ser más poderosos que los de granito.

 

            Es fácil caer en una crítica ideológica de Camino, tanto a favor o en contra. Los anti opus pueden elogiar la valentía de Javier Fesser de mostrar el siniestro modus operandi de la criatura parida por sanjosemaría y los pro la pueden denigrar por lo mismo. Es de estos filmes donde los árboles de la pasión pueden impedir ver el bosque del cine puro y duro. Me pregunto cuantos cruzaran la barrera de este debate y se enfrentaran a una película sorprendente y arriesgada como ella sola y dotada de una extraña sensibilidad y belleza. Y no es que la cuestión opus quede soslayada. El film es un viejo proyecto de Fesser, ideado incluso antes de El milagro de P. Tinto, basado en la breve vida de Alexia González-Barrios. Una hija de miembros de la obra que murió de cruel enfermedad a los 14 años. Su ejemplaridad cristiana, que consistió en pudrirse poco  a poco con una sonrisa porque Dios así lo quería, han hecho que sus correligionarios quieran elevarla a los altares, estando abierto el proceso de beatificación. No creo que les sea muy difícil conseguirlo dado los vientos favorables que corren en Roma hacía la prelatura. Pero Fesser cuenta esta historia a su manera. Camino no es evidentemente una hagiografía, sino todo lo contrario. Su complejidad y capacidad de matices es asombrosa. El cineasta no condena a las víctimas del integrismo, sino que incluso las compadece. Ahí está esa madre –grandísima Carmen Elías- a la que se le viene el mundo encima y ve puesta a prueba su fe. Aunque es una arpía, Fesser le deja un resquicio a la humanidad. Puede que fuese como su agonizante hija una persona bien dispuesta, pero el sectarismo le ha destrozado y la ha convertido en un robot que recita consignas. Está claro quienes son los verdaderos culpables, los que manejan el dolor ajeno, nunca propio, y convierten a la divinidad en una institución sádica que se cobra su tributo en sangre.

 

            Narrar todos los matices de este extraordinario film necesitaría seguramente otro visionado y unos cuantos post. Por ejemplo, las caras del sufrido padre –un gran Mariano Venancio, el súper de la saga sobre Mortadelo y Filemón- ante los exabruptos de su esposa, que da muy bien el tono del film. Suave y sin estridencias, sin salidas fáciles a pesar del explosivo material. Pero la verdadera carga de Camino se halla en su juego entre el mundo profano y el divino. La niña protagonista no parece muy inclinada a seguir la enseñanzas de sanjosemaria, sino que tiene una peligrosa inclinación hacía la vida real. Antes de su agonía le da tiempo a enamorarse por primera vez y el que el niño elegido se llame Jesús crea confusión entre los que ven su deterioro como una vía de santidad. Más malévolo es el cuento que a Camino le gusta tanto, que habla de un personaje que no existe al final. Como ese Dios al que su entorno invoca tanto pero que no aparece por ningún sitio. Este paralelismo llega a su culmen en una extraordinaria secuencia final, de un cuarto de hora, que podía haber desbarrado pero que Fesser lleva con mano de hierro. Todos creen que la niña se refiere a Jesucristo pero ella habla de ese mundo profano que está a punto de dejar para siempre y no ha podido disfrutar demasiado, en parte por su corta edad en parte por las prohibiciones maternas. Pero nadie es capaz de comprender esto y todos tiran por lo que le interesa: la posibilidad de que se haya muerto la primera niña del opus con billete a los altares. Y en un no menos malévolo plano final que atañe a su hermana, que ya está metida hasta el tuétano en la obra, se abre la posibilidad de que la semilla de Camino florezca al contrario de lo que creen sus mentores y se pierda un alma para la cristiandad.

 

            Javier Fesser consigue un tono sensible y no sensiblero a pesar de que la narración podía haber caído en esto. Sorprende que para hacer un drama en el fondo laicista use las tácticas de las hagiografias cristianas subvirtiéndolas. Y que su intensidad te toque tan hondo. Uno de los filmes más extraordinarios de este declinante 2008 y que salva la nefasta temporada del cine español. No sé como le ira en los Goya, pero uno apostaría a que Nerea Camacho, la desbordante niña protagonista, debería hacer hueco ya en su estantería al de Mejor Actriz Revelación sin temor a equivocarse.

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11 Responses to La semilla del diablo

  1. fesser2 dice:

    Ya se ve que, después del fracaso en taquilla (la 7ª película de la semana pasada, y eso que no había muchas más), a Fesser le interesa crear polémica antes del fin de semana.

    Cometí el error de ir a ver Camino, lo cual sólo me hizo pasar un mal rato con una película larga, lenta y sangrienta. Estoy de acuerdo con los críticos: el tema se aborda lentamente y la película resulta como una patada en el estómago. Tuve que irme al cabo de dos horas de película… y todavía le quedaba lo peor, según me han contado.

    La película ya está en la red para descargar. Os recomiendo que os la bajéis y gastéis ese dinero en unas buenas copas, en lugar de pasar un mal rato en el cine.

  2. Mmm… y la COPE, qué opina de todo esto?

  3. Artur dice:

    Me gustaria hacer unas precisiones sobre la película Camino de Fesser.

    Fesser sigue punto por punto en esta pelicula la vida de Alexia González Barros -ciudades, paisajes, contextos y diálogos- pero los vuelve del revé y los deforma a su modo.

    Es decir, donde en la historia real la madre tuvo un comportamiento maternal y humano, Fesser lo cambia en la película por una conducta dura, de forma que el personaje es el de una fanática.

    Toda la pelicula es una contradicción. Empieza diciendo que está “inspirada en hechos reales”, y acaba con la dedicatoria final «A la memoria de Alexia González-Barros, fallecida en Pamplona en 1985, y, actualmente, en proceso de beatificación».

    Como he leido en un blog, nada sospechoso de estar a favor de la familia “Si alguien escribe un libro sobre cómo superar la propia corrupción política, y se lo dedica al senador fulano, fallecido, ¿qué han de pensar sus deudos? ¿Con qué derecho, se pregunta la familia de Alexia, le dedica Fesser la película a su hija difunta? ¿Es una declaración de afecto, de un director admirado por la persona en la que se «basa» el personaje que ha creado? ¿Es una ironía final, algo así como decir «todo esto que han visto ustedes ha acabado, en la realidad, en un proceso de santidad»? ”

    Eso mismo me pregunto yo. Si es una ficción: ¿por qué se la ha dedicado a ella? ¿Para provocar polémica con las cartas a los familiares y ganar en publicidad?

    Fesser ha ido cambiando de argumentacion: decía al principio que todo era realidad; y luego que todo era una hipótesis de Alexia.

    Lo segundo es increible: ¿Alexia pensaba realmente que su madre era una fanática, tal como la pinta Fesser? ¡Vaya hipótesis! ¿Alexia detestaba las mismas cosas que Fesser detesta? Es, en cierto sentido, como mostrar a Ana Frank como heroína en defensa del nazismo.

    Por eso: ¿No es un sarcasmo dedicarsela a ella?

    Su intención clara es atacar al opus, pero sirviendose de la mentira y manipulando la historia real. Nada fue como lo cuenta. Basta ver la página alexiagb.org y escuchar, ver y leer lo que dicen los testigos de su vida.

    Y yo pregunto: ¿Es ético aprovecharse de la tragedia de una familia y maltratar la memoria y la vida de dos mujeres?

  4. alcancero dice:

    Lo mismo que las hermandades que procesionan el Domingo de Ramos en Sevilla supongo.

  5. alcancero dice:

    Estimado/ a Artur. Veo que la obra vigila el cielo, pues no ha tardado en aparecer una respuesta standard. Digo standard pues el otro día brujuleando en internet me tope con la polémica sobre “Camino” y se ve que en los centros de los cachorros de sanjosemaria han dado la consigna de montar la campaña de desprestigio del film en base a explotar el presunto timo a la familia de Alexia perpetrado por Fesser, pues todos los argumentos van esa dirección. Sólo diré una cosa. En el blog “oficial” del caso (http://www.alexiagb.org/) se explota sin ningún tipo de pudor la enfermedad y muerte de la niña, con fotos francamente desagradables de ella ya terminal y con testimonios de allegados y familiares (hermanos, pues los padres también fallecieron). Uno, que a pesar de no ser creyente, y contradiciendo la nefasta teoría del relativismo moral puesta en marcha por el Vaticano, tiene sus valores, cree inmoral esta explotación pública de un drama tan privado como es la agonía y muerte de una niña. Si su propia gente se presta al juego que luego no se quejen. Hace poco me tocó de cerca un caso similar. Un buen amigo tuvo la mala fortuna de que un hijo suyo sufriese un tumor cerebral (afortunadamente todo salió bien) y les aseguró que el tema no es para salir con sonrisitas en la foto, sea en nombre de Jesús o de quien sea.

    Estimado/a Fesser2. Le valoro la ironía de que se ponga de nick el de un cineasta que le ha disgustado. Con “Camino” ha ocurrido algo extraño. No ha entrado con muchas copias en distribución y a pesar de eso se ha colocado entre las diez primeras en dos semanas seguidas. Como ejemplo, decir que “Santos”, que desembarcó a lo grande, no se clasificó entre las veinte primeras. Y el pasado fin de semana, “Los años desnudos”, con una campaña mediática más potente que la de “Camino”, no pasó del puesto 15, así que proporcionalmente no va tan mal.

    (Y el comentario anterior mío sobre las hermandades de Sevilla iba en respuesta al del nunca bien ponderado Profesor Franz, ahora que se ha metido uno por medio).

  6. Microalgo dice:

    Pues yo no estoy muy de acuerdo con eso de bajarse las películas de la red, de modo que iré a verla en cuantito pueda.

    La crítica, como de costumbre, magnífica.

    Y buen póker el de ayer, vive Dios.

  7. piero dice:

    No hablen de póker delante de mí, que me da envidia.

  8. Microalgo dice:

    No se preocupe. No es el hold’em ese tan en uso. Es poker cubierto a un descarte (cero a cinco) y sin más límite que el de la mesa. Como el de los vaqueros en las películas. El Maese Alcancero demostró una sabiduría enorme el otro día al no querer ver una apuesta mía al fondo, y eso que llevaba él una escalera…

    Eso es saber jugar.

    Habría perdido él, por cierto.

    Las cosas.

    Otro por cierto: no hay más uqe levantar un poco de polémica y aparecen comentaristas por doquier. Sea Usted más amarillo y verá cómo se le llena este chiringuito de vociferantes tertulios, Alcancero.

    Saludos.

  9. piero dice:

    Ay, señor Microalgo, ése es el póker que me gusta a mí, precisamente. Si yo encontrara o encontrase un grupito con el que jugar, y con el que compartir un martini rojo y hasta un bocata pedido por teléfono…

    Y señor Alcancero, hizo usted muy bien en no fiarse con una escalera. Más de una vez, lo que se encuentra al final de ellas es muy desagradable.

  10. alcancero dice:

    Amigo Microalgo, creo que el señor Piero ya nos conoce. Algo me dice que sigue teniendo el record de recaudación en una de las partidas.

  11. Microalgo dice:

    Lo tiene, lo tiene. Por poco, por uqe ya lo pillaremos, pero lo tiene…

    No lo perdemos de vista, Maese Piero. Sabe que es el primero en el primer hueco de la mesa.

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