El demonio del juego

Atención aquellos que defienden el modelo de universidad americana. 21 Black Jack demuestra que no es oro todo lo que reluce. La película saca a la luz una historia real aunque convenientemente dramatizada ocurrida hace unos años. Un grupo de estudiantes de matemáticas del prestigioso MIT de Massachussets pusieron sus talentos numéricos al servicio del juego. En concreto, estudiaron las probabilidades en el juego del Black Jack, uno de los más populares en los casinos. Para los profanos decir que es como las siete y media pero con 21 como cifra tope. El trabajo nada académico de los alumnos les permitió ganar una pasta en la meca del juego, Las Vegas, aunque pasaron a las listas negras de los casinos. Se desconoce si esta exhibición matemático-festiva les permitió subir nota en sus carreras.

 

            21 Black Jack podía enfocar este asunto de varias maneras. La obsesión americana por el triunfo, la compulsividad del jugador habitual, un drama moral a lo Scorsese, pongamos por caso. Pero por desgracia elige la más fácil: convertir esta peripecia en una historieta con moralina de catequesis sobre el mal que caerá sobre aquellos que desvíen del camino recto. El protagonista es un joven brillante cuyos talentos matemáticos llaman la atención de un profesor de ecuaciones no lineales. El tipo tiene montado con sus mejores chicos un peculiar grupo de estudio, el del Black Jack. Sus conclusiones no pueden publicarlas para engordar currículum en revistas científicas, pero son más prácticas, ya que todos los fines de semana van a un casino de Las Vegas a sacar dinero fácil. Siempre van al mismo sitio ya que es uno de los pocos garitos de la ciudad del juego donde aún no hay sofisticados softwares de seguridad y pueden burlar al factor humano.

 

            Pero como hemos dicho se impone la moralina. El buen chico americano se mete en la historia para poder pagarse su cara universidad y ligarse de paso a la buenorra de la casinera pandilla. Pero el demonio de la codicia lo ciega y lo pierde todo. A sus amigos, que demuestran frente al dinero fácil el valor del esfuerzo y la perseverancia. La credibilidad ante su madre, que está dispuesta a cederle sus ahorros de toda la vida para que estudie. Una caída en los infiernos carente de grandeza y si de moralismo parroquial. Pero no se preocupen. De una forma bastante tramposa, pues en su momento se nos hurtan detalles fundamentales de la trama, el chico podrá levantarse y su manipulador profesor, parte docente estricto, parte sargento instructor y parte jefe mafioso, recibirá su merecido.

 

Aún así destacan dos aspectos de este pobre film. Uno Jim Sturgess, el hermano de las Bolena en el reciente título que hablaba de ellas, que aspira a ser uno de los actores de su generación. Contrasta demasiado con Kevin Spacey, cuya prometedora carrera de hace unos años parece haberse reconvertido en villanos de opereta (ay, ese Lex Luthor de Superman Returns). Y dos, una trama secundaria que no se aprovecha. Las de esos “controladores de pérdidas”, así reza en sus tarjetas, que vigilan los casinos al viejo estilo y están siendo sustituidos por ordenadores. Su canto de extinción se une a los de los  dinosaurios que exhibían filmes mejores como Casino o The Cooler. A ello ayuda que al de 21: Black Jack le de vida el gran Laurence Fishburne.

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9 Responses to El demonio del juego

  1. Estuve a punto de ir a verla este fin de semana, pero me decanté por Fuera de carta. Obviamente, salí ganando. Jejejeje. Si es que soy más lista…

  2. Profesor Franz dice:

    No he visto la película, ni creo que lo haga. Aunque su comentario me ha traído a la mente un aspecto de los casinos que siempre me ha llamado la atención. Un negocio basado en el azar prohíbe participar (con frecuencia de maneras nada educadas) a aquellos que aplican métodos estadísticos basados en la frecuencia de aparición de determinadas jugadas. Eso sí que es jugar con ventaja.

  3. Microalgo dice:

    Estoy de acuerdo con Herr Professor. Bastante tajada sacan ya. Panda de mafiosos.

    Hace poco pusieron una en la tele sobre otro jugador de póker. Creo que era Matt Damon el protagonista. También tenía moraleja.

    Por cierto, Maese Alcancero… mi hermano Anaxágoras preguntaba si alguien recordaba en alguna película una línea de diálogo en la que el protagonista dijera que no se fiaba de la gente que no bebía. ¿Recuerda Usted algo de eso?

  4. Microalgo dice:

    Por cierto, y ya que se asoma Usted también pro acá, Herr Professor: he intentado repetidas veces dejarles un comentario de prueba en el nuevo blog de los Replicantes. La prueba ha resultado negativa.

  5. Yo creo que también deberíamos matar a todos los cineastas que hacen películas con moralina. Déjeme pensar porque se nos acumula la tarea. Ya tenemos en el punto de mira a los malos actores y a los cineastas moralinescos o moralinos o moralinenses.

  6. Profesor Franz dice:

    La película del Matt Damon que dice Microalgo era Rounders. Y por lo que cuenta el Alcancero parece que los guionistas de este Demonio del Juego han entrado a saco en ella: prometedor estudiante (de derecho esta vez) que se paga los estudios jugando al póker pero un mal día apuesta (y pierde, obviamente) todos sus ahorros en una mano que tenía ganada. Luego venía la rehabilitación, el fugaz momento de gloria, la caída de nuevo en el abismo… Todo ello adobado con ex-jugador sentencioso, profesor duro aunque en el fondo buena persona, chica sensata, amigo liante, mafiosos rusos tela de malos… Vista una, vistas todas.

    Y deje de perder el tiempo dejando mensajes en el Replicante, que es para nada. ya avisaré yo si se produce alguna novedad.

  7. Microalgo dice:

    Margherita, no me parece. Bueno, Frank Capra ya se le ha escapado (porque se murió), pero tenía moralina constante e indisimulada y, a pesar de ello, “Qué bello es vivir” es un peliculazo del nueve. Creo que Gengis Khan llegó a soltar una lagrimilla cuando la niña pequeña dijo que la campanita había sonado porque un angelito se había ganado sus alitas. Luego el tío arrasó medio Kara-Kitán, es cierto, pero esa lagrimilla no pudo contenerla. Tiene mérito.

    Si son moralistas pero buenos cineastas, yo propongo un indulto. Lo mismo Maese Alcancero le pregunta a Monsieur Jacobine (se conocen desde hace mucho) y éste último dice que, de indulto, leches. Pero es que al jacobino le van las Wilkinson, no lo puede evitar.

  8. Microalgo dice:

    Y por cierto: espero sus replicancias, Herr Professor. Toque alguna infernal campana si ello se produjera. Siguen linkados en mi blog.

  9. alcancero dice:

    Margarita. ¿De verdad salió ganando con “Fuera de carta”? ¿No le pareció una comedia previsible y profundamente homófoba bajo su apariencia de sofisticación? Y cuidado con los fusilamientos de cineastas, no vaya a seguir la cosa por los escritores… y los poetas.

    Microalgo. Lamentablemente, aunque recuerdo la frase no se en que peli ubicarla. Respecto a la moralina, una cosa es la moral, incluso la conservadora, y otra la moralina, que suele ser facilona. Capra era un genio del cine que era un inveterado optimista en la raza humana, lo que le perjudica mucho en estos descreídos tiempos. Además, rascando en la superficie de sus películas, incluyendo “Que bello es vivir”, descubrimos que hay más turbulencias de las que parece.

    Herr Professor. Precisamente, si lo que manda es el azar en los casinos, el usar cálculos pervierte el sistema y le quita su gracia. No es lo mismo ganar porque te han venido bien dadas que ganar porque eres un genio de la matemática. Claro que a lo mejor los “controladores de pérdidas” son todos de letras y tienen manía a los marisabidillos de los números. Apunta usted muy bien que “21: Black Jack” bebe de “Rounders”, aunque esta tenía mejor reparto y una trama mejor trabada dramáticamente. Donde esté ese John Malkovich “oyendo” las cartas que se quiten los aspavientos de Kevin Spacey. Y no entiendo los problemas del blog Replicante, pues lo han abierto en wordpress donde Microalgo y yo tenemos los nuestros. Según rumores el mentor de las replicas se halla en otros menesteres más mundanos y agradables.

    Y a todos, incluyendo a la para mi enigmática Yo soy esa, gracias por participar y dar vidilla al blog, que eso siempre anima al que lo mantiene.

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