Lo menor de si

Lo mejor de mí es un melodrama español bastante curioso. Primero porque intenta en todo momento alejarse de este género bajo la patina de un film “moderno”, con ese punto de diseño molesto que tienen los filmes catalanes aunque cuenten historias cotidianas. Segundo porque invierte la secuencia, por usar la socorrida frase de las películas de ciencia ficción. A pesar de la entrega de la protagonista por amor, hasta el punto de darse a si misma de una forma literal y no metafórica, no es un drama desaforado. Incluso podríamos decir que es pragmático en su visión de las relaciones humanas. Una historia de amor en los tiempos de internet.

 

La cosa va de una joven periodista que acaba de conseguir una plaza fija en una radio como locutora (es significativo que esto de conseguir un empleo como Dios manda sea mostrado en el cine español como algo extraordinario) y se va a vivir con su novio, un atleta que corre vallas. Su vida parece como de anuncio de la tele, pero pronto la realidad hace su cruel aparición como suele. Su chico cae enfermo con una grave infección del hígado. La entrega de ella no es tan lacrimosa como debiera por varios motivos. Uno, en el proceso descubre algo que le hace ver que su chico no es lo fiable como debiera. Dos, él como que redescubre lo que vale ella al verla intentar levantarle el ánimo en el hospital. Pero ya las cosas no serán como antes.

            Con lo que Lo mejor de mí acaba siendo una historia sobre el desamor y no sobre como llevar la pasión hasta sus últimos extremos, como parece al principio. Ya lo dijimos más arriba, es una historia propia de estos tiempos descreídos. Hay dos detalles que le dan mucha ambigüedad. La chica protagonista se nos presenta al principio como una perfeccionista que quiere que su vida sea ideal. Tal vez por ello no sea capaz de perdonar. Y desde el comienzo del film, sabemos que el atleta no es digno de su amor por lo que descubrimos. Pero ella no atiende a que realmente la ha conocido como persona en el hospital. ¿Quién de los dos tiene razón? Todos y ninguno. La gran ironía de la película es que sus personajes pueden hacer sacrificios físicos pero no personales.

            El problema es que este atractivo planteamiento no cuaja por la forma en que esta rodado. Ya dijimos que tiene unos puntos de película “moderna” en su manera de tratar una historia realista muy molestos. El desarrollo tiene algunas caídas de ritmo, con atascos en los diálogos. Y los actores, a pesar del premio a Marian Álvarez en Locarno, no están a la altura. Todo ello daña a una obra que parafraseando su título, podía haber dado algo más de lo mejor de si.

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