La guerra de Haggis

No soy de los que se quedó impresionado con Crash, la película sorpresa de hace dos años en los Oscars. Siempre creí que era la más débil del quinteto nominado y que los académicos la usaron para cerrarle el paso a los vaqueros gays de Brockeback Mountain, la frustrada favorita. No me convenció demasiado esta trama demasiado rebuscada y demasiado deudora de los hábitos de Magnolia y otras películas corales de moda.

            Y con esta sinceridad este Alcancero debe decir que le ha impresionado mucho la nueva película escrita y dirigida por Paul Haggis, En el valle de Elah. Frente a la aparatosidad de Crash, este es un guión y una película mucho más ajustado. Se centra en una historia y lo hace muy bien, sabiendo usar el viejo truco del cine americano: utilizar los géneros como excusa para hablar de cosas mayores. Y es curioso que frente a la desmesurada ambición y subrayado de su oscarizado film, Haggis recurra a tácticas más sutiles y elegantes en En el valle de Elah. En principio, asistimos a un antiguo sargento de la policía militar retirado cuyo hijo desaparece tras volver de permiso de Irak, donde está luchando. En su búsqueda de que le ha pasado se delinean con maestría varios temas. La trama policíaca propiamente dicha, bastante efectiva. El choque que sufre el veterano al enfrentarse a la burocracia militar y a la verdadera personalidad de su hijo en el frente. Y como los nuevos soldados americanos son en el fondo unos críos medio psicópatas para los que la violencia es algo normal se ejerza contra quien se ejerza.

            Pero la grandeza de Haggis en este film es no quedarse en la cuestión política, sino en la humana. Basta una conversación telefónica entre el sargento (un soberbio Tommy Lee Jones) y su esposa (la no menos grande Susan Sarandon) para que notemos las tensiones entre ambos por la educación patriótica dada a su hijo. Basta un cena entre la insegura policía a la que da vida una estupenda Charlize Theron y el padre que busca a su hijo para que veamos que otro mundo es posible. El propio ex sargento tampoco era muy comunicativo con su perdido retoño, como vemos en un flashback. Así, de una forma sutil y sin alharacas, Haggis consigue mostrar un mundo donde la falta de comunicación puede explicar tanta violencia y tanta desestrucuturación social. Un soberbio film que si hay justicia en el mundo debería quedar mejor en los Oscars que la autosuficiente Expiación.

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One Response to La guerra de Haggis

  1. Microalgo dice:

    Ops. Dan ganas de verla. A ve rsi sí (y no la quitan en dos días).

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