La ciudad si es para mi

Hay dos películas en Soy leyenda que se enfrentan y se anulan. La primera ocupa el tramo inicial de la cinta y va muy al respecto de las reflexiones filosóficas del autor de la novela original, Richard Matheson. Puede que alguno de ustedes haya fantaseado en que harían si se quedasen solos en su ciudad de residencia, pero la película les quita las ganas. Will Smith es un superviviente en Nueva York de una brutal pandemia vírica que ha exterminado a casi toda la humanidad. Puede ser el último hombre vivo del planeta, aunque tiene unos vecinos muy incómodos. Algunos de los infectados no murieron y se han convertido en una especie de vampiros que sólo salen de noche. Su caracterización es uno de los aspectos más discutibles de Soy leyenda, pues siguen la fastidiosa moda de nosferatús chillones que garantizan distorsiones en la banda de sonido.

            El protagonista se organiza su rutina solitaria en un Nueva York que ha quedado todo para él, progresivamente controlado por la maleza y con las huellas de la tragedia que la asoló. Puentes volados para aislar Manhattan (allí nació el virus. De nuevo la Gran Manzana como centro del terror mundial), las barricadas puestas por el ejército para controlar a la población desesperada, etc. Robert Neville, que así se llama.el personaje, vive a la luz del sol aprovechando que sus enemigos descansan en la oscuridad de sus refugios. Va a un videclub para sacar todas sus pelis –aunque curiosamente nunca va a una biblioteca. La lectura no entra en sus prioridades-, ha colocado maniquíes estratégicamente para hablar con ellos, saquea casas buscando conservas y cosas que le sean útiles, aprovechando que ningún policía le va a pedir cuentas. Lanza mensajes por radio y todos los días acude al puerto de Nueva York a ver si alguien ha respondido. Y siempre pendiente cual cenicienta del reloj para que no le sorprendan las criaturas de la noche. En este retrato de este hombre intentando suplir sus carencias sociales se halla lo mejor de Soy leyenda. La soledad acaba afectando. Cuando una de sus rutinas se rompe su reacción será paranoide. Y puede que si se cumple su sueño de hallar a otro ser humano no tenga una respuesta ten empática como sería deseable. Al fin y al cabo, Neville tiene toda una ciudad a su servicio como espacio propio que igual no quiere en el fondo sea invadido.

 

            Pero el protagonista tiene otra ocupación en que matar su inmenso tiempo. Y aquí es donde empiezan las diferencias con la novela de Matheson y la cosecha propia del guionista Akiva Goldsman y el director Francis Lawrence que acaban dando al traste con la película. En el libro y en las dos versiones cinematográficas anteriores el último hombre vivo era un sujeto corriente y moliente, como es propio en las obras del escritor. En el film que nos ocupa es un prestigioso virólogo que en su momento fue uno de los que fracasó intentando frenar la pandemia. Aprovechando que tiene a su disposición todo lo que puede mangar, se ha montado un chiringo para seguir investigando la enfermedad. Eso le da a Will Smith una superioridad sobre sus dos antecesores dando vida al personaje (Vincent Price y Charlton Heston) pues sigue manteniendo la civilización en pleno desastre. También se pierde la ambigüedad moral. En el libro el humano superviviente se convertía en el extraño a abatir, al ser ajeno a la especie vampírica ahora dominante. En la actual Soy leyenda queda claro que los nosfesratus son unos seres repulsivos que merecen la muerte y que Neville es el bueno. Los de la novela eran menos esquemáticos y con más capacidad para la metáfora social.

 

            Pero este punto reaccionario se intensifica en el tramo final de la cinta, cuando adquiere un chirriante mensaje cristiano donde los que tienen fe alcanzaran un trasunto de tierra prometida y los que no crean morirán. Así, Neville acaba siendo una especie de Moisés bioquímico. Aunque algunos detalles de Soy leyenda nos previenen de esta conclusión. El virus que causa el Armageddon ha sido creado por una doctora (chocante cameo de Emma Thompson) con objeto de curar el cáncer que se ha salido de madre. Otra variante del “chicos, no juguéis a ser Dios que os quemáis”. Neville reza con su familia en uno de los flashbacks que asaltan al protagonista en sus asediadas noches. Esto saca a la película de su interesante planteamiento inicial y consuela al público americano que de ve rodeado de los vampiros del terrorismo. Mantened la fe que por muy malita que este la cosa Dios nos ayudará. En fin, sólo cabe recuperar las dos versiones anteriores en DVD y sumergirse en el escéptico mundo del Matheson literario.

 

PD- Si alguno de los lectores maneja wordpress y sabe como hacer para evitar que las primeras líneas queden pegadas a la foto inicial, por favor que me lo diga. Gracias.

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